La comunicación y el sentido común

La comunicación y el sentido común

En los últimos tiempos, los políticos de todo signo nos están sorprendiendo con declaraciones delirantes que nos llevan a hacernos muchas preguntas, desde el punto de vista de la comunicación corporativa: ¿sus asesores de comunicación son unos ineptos? ¿sus asesores de comunicación son muy profesionales, pero los políticos no les hacen caso? o pensándolo bien: ¿no tienen asesores de comunicación?…

Las últimas perlas del panorama político patrio son para enmarcar:

Mariano Rajoy (Presidente del Gobierno Español): “Todo lo que se refiere a mí y a los compañeros del partido no es cierto, salvo alguna cosa que han publicado los medios”

Mª Dolores de Cospedal (Presidenta de Castilla la Mancha y número dos del PP): “La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido en forma simulación de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución” (o algo así)

Toni Cantó (Diputado de UPyD): “Ni los toros ni el resto de los animales tienen dos derechos fundamentales: el de la libertad y el de la vida”. Esto por no mencionar el famoso Tweet referido a las supuestas “denuncias falsas por malos tratos”.

Jesús Ferrera (Secretario de Organización del PSOE en Huelva): “Fátima Báñez estaría mejor haciendo punto de cruz en San Juan del Puerto que al frente de un Ministerio de tanta relevancia para la situación por la que atraviesa España”

Y esto son sólo algunos ejemplos recientes. Si nos remontásemos a meses o incluso años atrás, podríamos recopilar material suficiente para un divertido libro de gazapos.

La comunicación muchas veces no requiere de grandes conocimientos ni estrategias, sino de una buena dosis de sentido común y sólo con eso, el señor Ferrera no habría quedado como un machista de libro, el señor Cantó como un antiecologista convencido, la señora de Cospedal como guionista amateur de Groucho Marx (como han reflejado algunos vídeos en Youtube) o el señor Rajoy…bueno la verdad es que el señor Rajoy ha representado  una vez más el tópico del gallego que no se sabe si sube o si baja (no se enfaden los gallegos; como he dicho, es un tópico).

Señores políticos: me permito la osadía de darles sólo un consejo, mediante una frase prestada: “No hables al menos que puedas mejorar el silencio” o incluso mediante un dicho popular: “En boca cerrada, no entran moscas”.


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